Oceani, Juan Ramon Jiménez

Ho la sensazione che la mia nave
abbia sbattuto, giù negli abissi
contro un grande ostacolo.

E non succede niente!
Niente…
Silenzio… Onde…

Non succede Niente?
O è che tutto è avvenuto,
e siamo ora, tranquilli, nel nuovo…

Océanos

Yo sentío que el barco mio
hay encontrada, allá en el fondo
con algo grande.

Y nada sucede!
Nada . . .
Silencio . . . Olas . . .

Nada sucede?
O es que ha sucedido todo,
y estamos ya, tranquilos, en lo nuevo…
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C’era, da “Segunda antolojía poética”, Juan Ramon Jiménez

L’agnello belava dolcemente.
L’asino, tenero, si rallegrava
in un caldo richiamo.
Il cane latrava,
quasi parlando alle stelle…

Mi destai. Uscii. Vidi orme
celesti nel suolo
fiorito
come un cielo
capovolto.

Un alito tiepido e dolce
velava il bosco;
la luna andava declinando
in un tramonto d’oro e di seta,
che sembrava un ambito divino…

Il mio petto palpitava,
come se il cuore avesse avuto vino…

Aprii la stalla per vedere se
era li.
C’era!

Aldea

El cordero balaba dulcemente.
El asno, tierno, se alegraba
en un llamar caliente.
El perro ladreaba,
hablando casi a las estrellas…

Me desvelé, Salí. Vi huellas
celestes por el suelo
florecido
como un cielo
invertido.

Un vaho tibio y blando
velaba la arboleda;
la luna iba declinando
en un ocaso de oro y seda,
que parecía un ámbito divino…

Mi pecho palpitaba,
como si el corazón tuviese vino…

Abrí el establo a ver si estaba
El allí.
¡Estaba!

Ti riconobbi perché guardando l’orma, Juan Ramon Jiménez

Ti riconobbi, perché guardando l’orma
del tuo piede sul sentiero,
sentii dolore al cuore che tu calpestasti.
Corsi follemente; cercai per tutto il giorno,
come un cane senza padrone.
…Te n’eri già andata! E il tuo piede calpestava
il mio cuore, in una fuga senza fine,
come se quello fosse il cammino
che ti portava via per sempre…

Te conocí, porque al mirar la huella

Te conocí, porque al mirar la huella
de tu pie en el sendero,
me dolió el corazón que me pisaste.

Corrí loco; busqué por todo el día;
como un perro sin amo.

… ¡Te habías ido ya! Y tu pie pisaba
mi corazón, en un huir sin término,
cual si él fuera el camino
que te llevaba para siempre…